Bill Gates volvió a encender el debate sobre el futuro del trabajo al afirmar que la inteligencia artificial reducirá drásticamente la jornada laboral humana, hasta el punto de que las personas solo trabajarán “dos o tres días por semana”. Durante su aparición en The Tonight Show with Jimmy Fallon, el cofundador de Microsoft sostuvo que la IA asumirá gran parte de las tareas repetitivas y administrativas que hoy ocupan buena parte del tiempo de los empleados. “La IA hará el trabajo pesado: responderá correos, redactará informes y creará presentaciones”, explicó, respaldándose en el Índice de Tendencias del Trabajo 2025 de Microsoft, que revela que el 81% de los líderes empresariales planea integrar agentes de IA “de forma extensiva” en sus organizaciones en los próximos 18 meses.
Sin embargo, Gates reconoció que esta transformación traerá una fuerte disrupción laboral. De acuerdo con el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, la IA podría crear 78 millones de empleos antes de 2030, pero también eliminar 92 millones. Los efectos ya son visibles: un informe de Challenger, Gray & Christmas señaló que en octubre las empresas estadounidenses anunciaron más de 153.000 despidos, atribuidos al impacto directo de la automatización. Gates advirtió que “el cambio está ocurriendo demasiado rápido” y que, aunque la IA puede aumentar la productividad, “nadie sabe realmente cómo afectará a nuestros trabajos”. Aun así, insistió en que la intervención humana seguirá siendo crucial en áreas como infraestructuras críticas, decisiones estratégicas y supervisión de la automatización.
El magnate también planteó un debate social más amplio: una posible reducción de la jornada laboral podría derivar en jubilaciones más tempranas o en un nuevo modelo de equilibrio entre tiempo libre y propósito vital. Pero advirtió sobre el riesgo de una crisis de salud mental si las personas pierden su sentido de propósito al trabajar menos. Su reflexión se suma a la de Geoffrey Hinton, el “padrino de la IA”, quien alertó que la automatización podría ampliar la brecha de desigualdad y alimentar tensiones sociales y políticas. Gates concluyó que la humanidad se enfrenta a un desafío inédito: regular la IA antes de que el futuro laboral deje de depender del esfuerzo humano y el trabajo deje de ser el eje central de nuestras vidas.
