Amazon está probando un sistema de inteligencia artificial capaz de predecir qué productos comprará un usuario, basándose en historial, hábitos y patrones de consumo. La tecnología permite preparar inventario y logística con anticipación, reduciendo tiempos de entrega a niveles récord.
Según expertos, esta IA representa un salto enorme en comercio electrónico, pero también abre debates sobre privacidad y control del consumo. Mientras algunos celebran la comodidad extrema, otros advierten sobre decisiones automatizadas que podrían fomentar compras impulsivas.Lo cierto es que la línea entre recomendación y anticipación se vuelve cada vez más delgada. Y Amazon vuelve a marcar el ritmo del futuro del comercio digital.
