Cuando OpenAI lanzó GPT-5 la semana pasada, la compañía prometió una experiencia más sencilla. Su visión era un modelo «talla única» con un enrutador inteligente que decidiría automáticamente la mejor forma de responder a las preguntas. La idea era eliminar el «selector de modelos», un menú largo y complicado que, según el CEO de OpenAI, Sam Altman, él personalmente detesta.
Sin embargo, el sueño de una IA unificada duró poco. Parece que GPT-5 no era lo que OpenAI esperaba.
El Regreso del Selector de Modelos
Apenas unos días después del lanzamiento, Altman anunció en X que la compañía reintrodujo los nuevos modos “Auto”, “Rápido” y “Pensamiento” para GPT-5, que los usuarios pueden volver a seleccionar manualmente. Aunque el modo «Auto» funciona como el enrutador inicial, la empresa ahora ofrece la opción de evitarlo, permitiendo un acceso directo a los modelos más rápidos o lentos.
Pero la cosa no termina ahí. Altman también anunció que los usuarios de pago pueden volver a acceder a modelos antiguos que habían sido retirados la semana pasada, como GPT-4o, GPT-4.1 y o3. GPT-4o ahora está de vuelta en el selector por defecto, un claro signo de que la empresa cedió ante la presión.
El Futuro está en la Personalidad, no Solo en la Inteligencia
El regreso de los modelos antiguos se debe a algo que OpenAI no había anticipado: el apego de los usuarios a las personalidades específicas de cada IA. El enrutador de GPT-5 fue un fracaso en gran medida porque no logró replicar esa familiaridad.
«Estamos trabajando en una actualización de la personalidad de GPT-5 que se sienta más cálida que la actual, pero no tan molesta (para la mayoría de los usuarios) como la de GPT-4o», escribió Altman en su publicación. Su conclusión es que OpenAI necesita evolucionar hacia un mundo con más personalización de los modelos.
La reacción no fue una sorpresa. En el pasado, cientos de personas en San Francisco organizaron un funeral simbólico para Claude 3 Sonnet, el modelo de IA de Anthropic, cuando fue retirado del servicio. Este tipo de reacción demuestra que el apego humano a las IAs es un concepto nuevo y que OpenAI aún está tratando de entender. El enrutador, que fue la gran apuesta de GPT-5, resultó ser un desafío técnico y emocional que la empresa no logró superar en su primer intento.
