Quedar eliminado en la burbuja de premios de un torneo de 100.000 dólares es un golpe difícil de digerir. Pero hacerlo perdiendo dos veces consecutivas con pareja de ases es, probablemente, una de las rachas de mala suerte más crueles que se han visto recientemente en las WSOP.
El ruso Artur Martirosian, que hasta ese momento dominaba el torneo, vio cómo su posición de privilegio se desmoronaba en cuestión de minutos debido a una varianza implacable.
El primer golpe La primera gran herida llegó cuando, con sus A♠ A♣, se enfrentó a un oponente que portaba K♠ Q♠. El tablero trajo 5♠ 2♣ 7♥ K♥ Q♦, dándole a su rival dos parejas superiores y desplomando el stack del protagonista, que quedó reducido a apenas 7,5 ciegas grandes.

El adiós definitivo Con el poco aire que le quedaba, el destino volvió a ponerle ases en las manos. Esta vez el rival llevaba J♠ 10♠. Todo indicaba que la remontada era posible, pero el board dictó sentencia: 8♦ Q♥ 6♥ 6♣ 9♦. La escalera completada por su oponente terminó de confirmar la pesadilla, dejando al jugador fuera del torneo en el puesto 19, justo en el momento en que se definían los premios.

Es la cara más amarga del póker, incluso con la mano más fuerte del juego, a veces simplemente no está de tu lado. Una historia que, sin duda, será comentada durante mucho tiempo en el circuito.
