Netflix dio un golpe inesperado en la industria del entretenimiento al anunciar su mayor inversión histórica fuera del streaming: la creación de su propio estudio global de videojuegos, con sede en Los Ángeles, y un presupuesto inicial que supera los US$ 3.000 millones para los próximos años. La compañía explicó que el objetivo ya no es solo complementar su catálogo con juegos móviles, sino competir directamente con los grandes del sector como PlayStation, Xbox y Nintendo, apostando por títulos AAA, mundos abiertos y franquicias basadas en sus series más icónicas.
El CEO de la empresa destacó que el futuro del entretenimiento será “interactivo, inmersivo y conectado”, y que Netflix planea liderar esa transición. Ya se han contratado directores de arte, diseñadores y programadores que trabajaron en franquicias como Halo, Gears of War y The Last of Us, lo que elevó las expectativas del público gamer. Además, la compañía adelantó que varios juegos estarán integrados directamente en la plataforma, sin necesidad de consolas extras, aprovechando el potencial del juego en la nube.
El anuncio impactó de inmediato en el mercado: las acciones de Netflix subieron y analistas señalan que la empresa está diversificando su negocio de forma estratégica ante la competencia feroz del streaming. Si la apuesta funciona, Netflix podría transformarse en la primera plataforma que une series, películas y gaming de alto nivel dentro de un único ecosistema global.
