Mientras los reflectores del planeta se concentraban en los goles del Mundial 2026, el delantero noruego ejecutaba silenciosamente una de las jugadas comerciales más brillantes del año, transformando un simple accesorio para el cabello en un fenómeno de ventas global.
El fútbol moderno ya no solo se juega en el césped, sino en las cuentas de resultados de las grandes corporaciones. Sin embargo, el último gran gol comercial de esta temporada no lo hizo una marca de zapatillas de última generación ni una bebida energética multinacional. Lo hizo un accesorio de menos de 10 dólares.
Erling Haaland, el letal delantero del Manchester City y referente de la selección de Noruega, ha convertido su característico moño masculino en un caso de estudio para las escuelas de negocios. ¿El aliado? Bon Dep, una discreta firma de Oslo, y su producto estrella: el colet Kknekki, un elástico trenzado que hoy es tendencia mundial.
La vitrina del Mundial 2026: Publicidad gratis de valor incalculable
Aunque la participación de Noruega en la Copa del Mundo exigió al máximo al delantero en lo deportivo, en el ámbito comercial fue un éxito rotundo. En cada partido de la cita mundialista, con miles de millones de personas sintonizando las pantallas, hubo un gesto que se repitió constantemente: Haaland recogiéndose el cabello largo con un colet de colores antes de un tiro libre o al celebrar un gol.
Para Bon Dep, cada uno de esos primeros planos de televisión equivalía a millones de dólares en publicidad gratuita. La autenticidad de la escena un jugador de alto rendimiento usando el producto bajo la máxima presión física generó lo que ninguna campaña de marketing tradicional puede comprar: confianza y deseo inmediato.
Durante el torneo, el tráfico en las plataformas de venta online de la marca se disparó un 310%, provocando quiebres de stock inmediatos en tiendas físicas de Europa, Asia y América Latina.
La verdadera genialidad de esta alianza no radica en el marketing, sino en el modelo financiero. Haaland y su equipo de representación decidieron enterrar el viejo modelo de patrocinio donde un deportista cobra una tarifa fija por tomarse una foto con un producto para dar el salto al capital de riesgo.

El atacante noruego ingresó directamente como accionista de Bon Dep. Al convertirse en socio de la empresa, los incentivos del jugador están 100% alineados con el crecimiento a largo plazo de la marca. Haaland no promociona el colet porque tiene la obligación de hacerlo por contrato; lo usa porque es dueño de la compañía. Es la evolución del marketing deportivo hacia el equity sponsorship.
Uno de los logros más interesantes de esta estrategia es cómo logró romper un sesgo histórico de consumo. Tradicionalmente, el mercado de las ligas, colets y sujetadores de cabello estuvo enfocado casi en su totalidad en el público femenino.
La figura de Haaland un gigante de casi dos metros que proyecta fuerza, rudeza y un rendimiento físico descomunal validó el uso de este accesorio entre el público masculino y los fanáticos del fútbol. Hoy, el moño y el colet se han instalado como un símbolo de identidad de moda urbana y deportiva para hombres de todas las edades.
Detrás de la fiebre por conseguir el colet de Haaland hay una arquitectura de negocio muy bien pensada por Bon Dep:
- Ingeniería textil: A diferencia de los colets comunes que se estiran o rompen, las Kknekki se fabrican con un hilo elástico de alta calidad importado de Francia, trenzado con maquinaria exclusiva. No jalan, no maltratan el cabello y resisten el agua y el sudor de la alta competencia.
- Precio psicológico accesible: Se venden por entre 6 y 8 dólares la unidad. Esto lo convierte en un producto de bajo costo ideal para la compra por impulso. Mientras que comprar la camiseta o las zapatillas de Haaland es un lujo de cientos de dólares, comprar su colet cuesta menos que un combo de comida rápida.
