La mentalidad competitiva de un atleta de élite no se detiene, solo busca nuevos tableros donde ponerse a prueba. Apenas una semana después de la eliminación de Brasil ante Noruega en el Mundial de 2026, Neymar Jr. ha reaparecido públicamente en un escenario de altísima exigencia: las Series Mundiales de Póker (WSOP) en Las Vegas. Farándula y fútbol aparte, el astro brasileño ha llegado a Nevada para demostrar, una vez más, su respeto y pasión por este deporte mental.
La coincidencia temporal no ha pasado desapercibida para la prensa internacional. El «10» de la canarinha hizo su entrada formal a las mesas de juego el mismo sábado en que su selección habría estado disputando los cuartos de final del torneo de fútbol. Sin embargo, en lugar de alejarse de la presión competitiva, el delantero prefirió canalizar su enfoque inscribiéndose en el prestigioso $10,000 6-Handed Championship.
Para los conocedores de la disciplina, la elección de este torneo confirma que Neymar no busca una distracción casual. El formato «six-max» (mesas de un máximo de seis jugadores) es uno de los más técnicos y duros del circuito profesional. Al haber menos jugadores por mesa, la acción es constante y no permite margen para la pasividad; exige una lectura psicológica impecable, agresividad estratégica y un cálculo matemático de rangos avanzado.
Como embajador del juego y habitual de los grandes circuitos, Neymar Jr. se sienta frente a los profesionales no como una celebridad invitada, sino como un competidor dispuesto a batallar mano a mano. Con el balón en pausa, el brasileño asume el reto de las mentes en Las Vegas, buscando validar sus habilidades tácticas en busca de un brazalete de campeón mundial.
