Pulsó el botón equivocado, chocó contra Ases y terminó como líder absoluto en la WSOP

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El póker es un juego de milímetros, de estrategia fría y de decisiones calculadas. Pero a veces, la pura y absoluta locura se apodera de las mesas. Eso fue lo que vivió el noruego Ole Askeland en las Series Mundiales de Póker (WSOP), protagonizando uno de los accidentes más surrealistas, absurdos y, al final, gloriosos del año.

Nos ubicamos en la recta final del Evento #99 ($5,000 No-Limit Hold’em). Con solo 30 jugadores con vida de un gigantesco registro de 884 participantes, la mesa final y un premio de $695,296 para el campeón estaban a la vuelta de la esquina. La tensión se podía cortar con un hilo.

Fue en ese escenario de máxima presión donde Askeland cometió el error de su vida o eso creía él.

El estadounidense Victor Li abrió la mano desde posición media. Askeland, en la ciega pequeña, no vio la subida de su rival. Con la única intención de presionar a la ciega grande, el noruego anunció un all-in directo por su pila completa de 1,575,000 fichas (unas 40 ciegas grandes).

La ciega grande se quitó del camino de inmediato, pero Victor Li pagó al instante con una sonrisa en el rostro. Cuando llegó el momento de mostrar las cartas, el desastre para el noruego quedó al descubierto:

  • Ole Askeland: Q♣ 6♥
  • Victor Li: A♠ A♣ (La mejor mano inicial del póker)

Askeland estaba virtualmente eliminado. Había regalado su torneo por un despiste técnico. Necesitaba un milagro de proporciones bíblicas.

Con un 88% de probabilidad a favor de los ases de Li antes de ver las cartas comunitarias, el crupier empezó a repartir el destino sobre el paño:

  1. El Flop (Q♥ K♣ 6♣): El destino le guiñó el ojo a Askeland dándole una doble pareja (reinas y seises). La tensión subió al límite.
  2. El Turn (Q♠): ¡La locura total! Una tercera reina en el tablero completaba un full house para el noruego, dejando a Li con solo dos outs en toda la baraja para salvarse.
  3. El River (10♦): Una carta sin importancia que decretó el atraco perfecto.

De la forma más inesperada y ridícula posible, Ole Askeland no solo evitó la eliminación, sino que se catapultó al liderato absoluto del torneo con unas 100 ciegas grandes, cortesía de un botón equivocado.

Para Victor Li, el golpe fue un puñetazo al estómago, especialmente tras un verano complicado donde había jugado 50 torneos con apenas tres cobros. Sin embargo, demostrando una mentalidad de acero, Li logró remar desde las cenizas y recuperar unas meritorias 50 ciegas grandes poco después.

Con tiburones de la talla de Phil Hellmuth y David Peters todavía en la pelea, el torneo promete un cierre de película. Pero pase lo que pase, la foto del torneo ya tiene dueño: la del hombre que se equivocó de botón y terminó tocando el cielo con las manos.

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