Jack Ma, fundador de Alibaba, tuvo uno de los comienzos más difíciles entre los grandes empresarios modernos. Creció en una familia humilde en China y, durante años, dormía en el suelo de pequeños locales donde daba clases de inglés para sobrevivir. Fue rechazado en más de 30 trabajos, incluido uno en KFC, y también fue descartado en múltiples universidades. No tenía contactos, dinero ni conocimientos técnicos avanzados, pero sí una convicción clara: internet cambiaría el comercio para siempre.
En 1999, reunió a 18 amigos en su pequeño departamento y les propuso crear una plataforma para ayudar a pequeñas empresas a vender productos en línea. Nadie creía que pudiera competir con gigantes internacionales, pero Ma insistió. Durante años, Alibaba no generó ganancias y estuvo al borde del colapso, mientras inversionistas se retiraban uno tras otro.
Hoy, Alibaba es una de las compañías más grandes del mundo y Jack Ma llegó a ser el hombre más rico de China. Su historia es un recordatorio brutal de que el éxito no depende del talento académico ni de la suerte inicial, sino de la capacidad de resistir el rechazo y seguir adelante cuando nadie apuesta por ti.
