Varias empresas tecnológicas comenzaron a probar sistemas de inteligencia artificial capaces de analizar desempeño, comparar salarios de mercado y proponer aumentos o contratos de forma automática. Estas IA procesan miles de datos en segundos: productividad, experiencia, resultados y benchmarks globales para recomendar decisiones que antes tomaban gerentes o departamentos de recursos humanos.
Defensores de esta tecnología aseguran que reduce sesgos humanos, favoritismos y desigualdades salariales, además de acelerar procesos que antes tomaban semanas. Sin embargo, el avance también genera inquietud: trabajadores y expertos advierten que delegar decisiones laborales a algoritmos podría deshumanizar el empleo y dejar poco margen a situaciones personales o contextuales.
Aun así, el uso de IA en negociaciones laborales parece imparable. Especialistas coinciden en que el futuro del trabajo no será humano o artificial, sino humano con inteligencia artificial. La clave estará en quién controle la decisión final… y cómo se regulen estos sistemas antes de que se vuelvan norma.
