La UFC ha retomado conversaciones para concretar la esperada revancha entre Leon Edwards y Belal Muhammad, un combate que muchos consideran inevitable. La falta de actividad reciente en la división ha empujado a la organización a priorizar una pelea que cierre debates pendientes.
Edwards llega como campeón consolidado, con defensas estratégicas y un enfoque táctico que ha frustrado a varios retadores. Sin embargo, Belal Muhammad acumula una racha sólida y presión constante, además de respaldo público tras años de insistencia por una oportunidad titular que, para muchos, ya se ha ganado dentro del octágono.
Desde la directiva, el objetivo es claro: destrabar el peso welter y ofrecer una pelea con narrativa deportiva fuerte. Una victoria de Edwards reafirmaría su reinado; un triunfo de Belal cambiaría completamente la jerarquía. La división se mueve y la revancha está más cerca que nunca.
