El experimento minimalista de Apple no ha salido como esperaba. Apenas dos meses después del lanzamiento del iPhone Air, la compañía ha decidido reducir su producción en un 90%, tras un nivel de ventas muy por debajo de las previsiones. El dispositivo, presentado como el más ligero y compacto de la línea iPhone 17, buscaba revivir el encanto de los modelos clásicos de menor tamaño, pero la respuesta del público ha sido tibia y las reservas se han desplomado.
Fuentes del sector confirmaron que los proveedores asiáticos de Apple recibieron órdenes de frenar la fabricación del modelo, llevándola a niveles similares a los de un producto en retirada. La propia web de Apple refleja la situación: mientras los iPhone 17 Pro y Pro Max mantienen esperas de hasta dos semanas, el iPhone Air se entrega casi de inmediato. En China, uno de los mercados más competitivos, las tiendas ya aplican descuentos agresivos para liquidar el stock sobrante. Aunque el revés no ha afectado significativamente la confianza de los inversores, sí deja una lección clara para la marca: no todo lo que lanza Apple se convierte en un éxito
