En un entorno laboral cada vez más competitivo, saber qué competencias demanda el mercado es crucial para crecer profesionalmente. Según un estudio de McKinsey Global Institute, la necesidad de habilidades manuales y rutinarias disminuirá en los próximos años, mientras que aumentará la demanda de capacidades tecnológicas, sociales, emocionales y cognitivas. Entre las más valoradas destacan el pensamiento analítico, el liderazgo, la flexibilidad y la creatividad.
Para Àngels Fitó, rectora de Competitividad y Empleabilidad de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), el éxito depende de tres pilares: “Conocer las propias competencias, entender qué busca el mercado y formarse de manera constante”. Esa actitud activa es esencial para mantenerse relevante en un panorama laboral en transformación continua. En la misma línea, Coté Soler, CEO de BeLiquid, sostiene que aunque hoy existe una formación técnica sin precedentes, “el gran reto es aprender a conducir ese conocimiento”, desarrollando habilidades blandas como la empatía, la resiliencia y la comunicación efectiva.
El liderazgo, la diversidad y la comunicación son factores diferenciales. Estudios recientes muestran que las empresas con líderes empáticos y comunicativos logran hasta un 47% más de rendimiento para los accionistas, mientras que los equipos con mayor diversidad de género superan en un 25% a los menos diversos. Por el contrario, comportamientos como la falta de motivación, la desconfianza o el estancamiento pueden limitar el crecimiento profesional. En resumen, prosperar no depende solo de saber más, sino de aprender mejor, conectar con otros y mantener la curiosidad como motor de desarrollo.
