Un reciente reporte del grupo de investigación NYDIG revela que en noviembre los ETFs de bitcoin registraron salidas persistentes por US $3.55 mil millones, mientras que la oferta de stablecoins también cayó, indicadores claros de que el capital institucional está abandonando el mercado. Estas salidas explican en parte la debilidad actual de bitcoin, que ronda los US $87 000, y muestran que la caída reciente no obedece solo a sentimiento, sino también a un cambio estructural en la demanda.
El contexto macroeconómico también pesa: el impacto del endurecimiento monetario, el aumento en la aversión al riesgo global y liquidaciones de posiciones apalancadas han golpeado con fuerza al mercado cripto. Algunos analistas lo describen como un “ajuste necesario” tras el fuerte rally de meses anteriores.
Para quienes siguen la IA y las tecnologías disruptivas, esta situación recuerda que la integración de cripto en finanzas tradicionales implica riesgos reales. La volatilidad vuelve a posar su mirada sobre bitcoin, una prueba de que aunque la tecnología avance, el factor humano y macroeconómico sigue dominando el tablero.
