Un tribunal de Barcelona ha iniciado una investigación penal contra la empresa de criptomonedas Shirtum, después de que se alegara que varios futbolistas estrella promocionaron un fallido plan de NFT. Seis jugadores de élite, entre ellos campeones de la Copa del Mundo y exestrellas del Barcelona y el Sevilla, se encuentran ahora en el centro de un presunto fraude con criptomonedas. La empresa habría desaparecido con millones de dólares de inversores, dejando a miles con tokens digitales sin ningún valor.
La demanda, presentada por 12 víctimas a principios de este año, acusa a Shirtum Europa SLU y a sus promotores de haber defraudado al menos 3.4 millones de dólares. La estafa consistía en la venta de NFT que, a la postre, resultaron ser no funcionales. Estos activos digitales estaban supuestamente vinculados a los derechos de imagen de los futbolistas y debían comprarse con el token interno de la empresa, llamado SHI. Sin embargo, la compañía cerró su aplicación antes de que los productos prometidos pudieran siquiera salir al mercado.
Entre los seis futbolistas acusados de fraude en el marco de este caso se encuentran figuras conocidas como Ivan Rakitic, Javier Saviola, Nico Pareja, Alejandro Gómez, Lucas Ocampos y Alberto Moreno. Se sospecha que estos jugadores tuvieron un papel activo en la venta de los «tokens», y se ha señalado que Alejandro Gómez mantenía una relación cercana con David Rozencwaig, una de las cuatro mentes detrás de toda la operación.
Los presuntos autores intelectuales de la estafa son el empresario argentino David Rozencwaig y los empresarios catalanes Manel Ángel Torras, Marc Alberto Torras (su hijo) y Manuel Morillas. Están acusados de haber creado una «compleja estructura societaria» en España y Andorra, diseñada específicamente para evadir impuestos y eludir responsabilidades personales. Informes periciales y análisis financieros describen esta estructura como deliberadamente opaca. Los NFT, vendidos como coleccionables digitales exclusivos, nunca llegaron a ser comercializables ni contaron con el respaldo de una plataforma funcional.
Se alega que Shirtum utilizó la reputación de los jugadores, presentándolos como «fundadores» y embajadores públicos, para generar credibilidad ante los inversores. Mientras tanto, los investigadores sostienen que los fondos fueron desviados para uso personal y que la plataforma Shirtum fue abandonada silenciosamente. Este escándalo pone de manifiesto la volátil relación entre el fútbol español y las asociaciones en el sector de las criptomonedas, afectando la confianza de los inversores en el mercado de altcoins.
