Las autoridades estadounidenses presentaron una demanda civil de decomiso para incautar 127.271 bitcoins, valorados en unos USD 14.000 millones, presuntamente relacionados con el empresario chino Chen Zhi, acusado de encabezar una macroestafa internacional basada en fraudes de inversión y explotación laboral. El caso representa uno de los mayores intentos de confiscación de criptomonedas en la historia y forma parte de los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos por desmantelar redes de crimen digital transnacional.
“Estamos enviando un mensaje claro: Estados Unidos usará todas sus herramientas legales para proteger a las víctimas, recuperar los activos robados y perseguir a quienes se enriquecen mediante el engaño”, declaró la fiscal general Pam Bondi, al anunciar la acción. Según el Departamento de Justicia, la operación fue liderada por la División de Seguridad Nacional, la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York (EDNY) y empresas de análisis blockchain, que rastrearon los movimientos de los fondos en la cadena.
La investigación apunta a que Chen Zhi habría utilizado esquemas de pig-butchering,un tipo de estafa en la que los delincuentes ganan la confianza de las víctimas antes de estafarlas mediante inversiones falsas, para movilizar miles de millones en criptomonedas. De acuerdo con datos de Chainalysis, solo en 2025 se identificaron más de USD 75.000 millones en criptoactivos vinculados a delitos financieros, con grupos de la darknet controlando cerca de USD 46.000 millones. El caso refuerza el endurecimiento de la ofensiva estadounidense contra los ciberdelitos financieros y el lavado de activos digitales.
