El martes, Bitcoin volvió a subir hasta los 113.800 dólares después de haber caído por debajo de los 108.000 en la mañana, justo cuando el oro sufrió un desplome del 5,3%, su mayor caída diaria en más de cinco años. El metal precioso, que venía de alcanzar un récord histórico de 4.260 dólares, fue víctima de una masiva toma de ganancias tras meses de alzas impulsadas por la incertidumbre geopolítica y la expectativa de recortes de tasas.
Durante los últimos dos meses, el oro había eclipsado al Bitcoin con una ganancia de casi el 30%, mientras la criptomoneda retrocedía un 12%. Sin embargo, el mercado parece estar girando nuevamente hacia los activos de riesgo. Analistas como Joe Consorti, de Horizon, aseguran que el repunte del BTC representa “las primeras etapas de una operación de recuperación agresiva”, impulsada por la entrada de gestores de fondos que buscan rentabilidad antes de fin de año.
Con la Reserva Federal próxima a aplicar nuevos recortes de tasas, el escenario favorece a las criptomonedas. Expertos de Bitwise estiman que una simple reasignación del 3–4% del mercado del oro, valorado en 17 billones de dólares, podría duplicar el precio de Bitcoin, mientras que un movimiento del 2% lo elevaría por encima de los 161.000 dólares. Todo apunta a que el trono de los activos refugio podría cambiar de manos.
